pensamiento·16 de septiembre de 2026
Crecí… y durante años seguí encontrándote en mis atardeceres
Como si hubiera aprendido
la vida desde una despedida.
Te imaginaba enorme,
como el mar donde alguna vez
dejé hundirse mis mejores sueños.
Hasta que una tarde
busqué tu sombra
y ya no estaba.
No sentí tristeza.
Sentí que por fin el tiempo
había terminado su trabajo.
No todo lo que amamos
está destinado a quedarse…
a veces el último acto de amor
es dejar que también
se ponga el sol.
Si has llegado hasta aquí, probablemente sea por una de estas.
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