pensamiento·9 de septiembre de 2026
La última palabra
Perdóname… todavía me quedaban
cosas por decirte.
Pensé en ordenar cada herida,
cada pregunta, cada porqué.
Pero mientras buscaba las palabras,
algo dentro de mí empezó a quedarse
en silencio.
Ya no necesitaba que volvieras.
Ni siquiera necesitaba saber quién tuvo la culpa.
Aquella noche comprendí algo extraño:
también el dolor se cansa.
Hay historias que terminan cuando alguien
se marcha…
y otras cuando ya no queda nada
que reprochar.
Si has llegado hasta aquí, probablemente sea por una de estas.
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